
Hoy en día, la presencia digital de los niños y niñas comienza en muchos casos antes de su nacimiento. Fotos de ecografías, primeros pasos, vacaciones o logros escolares han pasado del álbum familiar privado a ser compartidos en internet. Ante este escenario, la ONG Aldeas Infantiles SOS ha presentado el informe Crecer en el escaparate digital. Claves para prevenir el sharenting o sobreexposición de nuestros hijos e hijas en internet, advirtiendo sobre las consecuencias que esta práctica tiene para la privacidad, la seguridad y la salud emocional de los menores.
Según los datos presentados por la organización, el 47% de las familias españolas publica imágenes de sus hijos o nietos menores de edad en redes sociales. La mayoría lo hace con buena intención, pero sin conocer plenamente el alcance de la huella digital que están creando desde la infancia.
¿Qué es el ‘sharenting’ y qué riesgos conlleva?
El término procede de la unión de las palabras inglesas share (compartir) y parenting (crianza). La difusión de imágenes combinada con la recopilación de datos que realizan juguetes inteligentes, relojes conectados o aplicaciones educativas genera un perfil detallado del menor que puede ser utilizado para personalizar publicidad, prolongar el tiempo de uso o influir en patrones de consumo.
Además, los expertos advierten de las repercusiones directas del acceso temprano a plataformas digitales, tales como la pérdida de horas de sueño, la ansiedad o problemas de autoestima al crecer sabiendo que sus vidas han sido expuestas ante espectadores no elegidos.
Pautas para proteger la intimidad familiar en internet
La recomendación principal de los especialistas es evitar la publicación de imágenes o datos personales de los hijos en la red. Sin embargo, en caso de optar por hacerlo, Aldeas Infantiles SOS propone cuatro pautas fundamentales:
- Pensar antes de publicar: Valorar la finalidad de la foto, evitar contenidos comprometidos o en contextos íntimos y pedir permiso al niño o niña según su edad y nivel de madurez.
- Limitar la difusión: Configurar los perfiles en modo privado, reducir la audiencia, revisar las publicaciones antiguas y acordar con abuelos u otros familiares que no reenvíen ni publiquen esas imágenes.
- Respetar a terceros: No subir ni etiquetar fotos donde aparezcan otros menores sin la autorización explícita de sus padres o tutores.
- Educar con el ejemplo: Enseñar a los hijos sobre el derecho a su propia imagen, respetar su decisión cuando no quieran ser fotografiados y evitar que el teléfono móvil o la cámara sean una presencia constante durante las actividades familiares.





