
Comprender la dislexia a tiempo ayuda a acompañar mejor a niñas y niños.
Ainhoa Bermo, logopeda especializada en neurociencia y terapia vocal en Bermo Logopedia (Bilbao).
La dislexia es uno de los trastornos específicos del aprendizaje más frecuentes y afecta aproximadamente al 9–12 % de la población europea. Suele manifestarse a través de dificultades en la lectura y la escritura y, si no se detecta a tiempo, puede generar frustración, inseguridad y desmotivación tanto en niñas y niños como en sus familias.
Sin embargo, la evidencia es clara: una detección temprana, un diagnóstico adecuado y una intervención personalizada pueden marcar una gran diferencia. Por eso, conocer qué es la dislexia y cuáles son sus primeras señales resulta clave para madres y padres que desean acompañar el desarrollo educativo y emocional de sus hijas e hijos.
La detección temprana de la dislexia, un diagnóstico adecuado y una intervención personalizada pueden marcar una gran diferencia.
¿Qué es la dislexia?
La dislexia es un trastorno neurobiológico del aprendizaje que afecta a la capacidad de leer de forma fluida y precisa. No tiene relación con la inteligencia ni con la falta de interés o esfuerzo, sino con la manera en la que el cerebro procesa el lenguaje escrito.
Las personas con dislexia suelen presentar dificultades para:
- Reconocer letras y palabras con precisión
- Relacionar sonidos y grafías
- Automatizar la lectura
- Escribir con una ortografía ajustada
Por ello, es habitual que niñas y niños comprendan bien los contenidos orales, pero encuentren grandes obstáculos cuando deben leer o escribir.
Primeros síntomas de la dislexia: señales a las que prestar atención
Identificar la dislexia no siempre es sencillo, ya que los síntomas pueden variar según la edad. No obstante, existen algunas señales frecuentes que pueden aparecer ya en la primera infancia y durante los primeros años escolares:
- Retraso en el lenguaje oral o confusión de sonidos y consonantes durante el habla.
- Dificultades para aprender letras y sílabas, asociar sonidos con grafías o recordar su orden.
- Problemas para reconocer rimas o sonidos similares, lo que indica dificultades en la conciencia fonológica.
- Dificultades en el trazo y la escritura, como iniciar mal las letras, unirlas con esfuerzo o sustituir unas por otras dentro de una palabra.
- Lectura lenta o poco precisa, con necesidad de releer varias veces para comprender el contenido.
Detectar varios de estos indicadores no significa necesariamente que exista dislexia, pero sí es una señal para consultar con una profesional especializada y valorar una evaluación.
¿Cómo se diagnostica la dislexia?
El diagnóstico de la dislexia debe realizarlo una profesional especializada, como una logopeda, mediante pruebas estandarizadas y una valoración individualizada.
El proceso suele incluir:
- Pruebas cognitivas, para conocer el perfil del niño o niña y descartar otras dificultades del desarrollo.
- Evaluaciones de atención y funciones ejecutivas, ya que la planificación y organización de tareas también pueden verse afectadas.
- Pruebas de competencia matemática, dado que la dislexia puede coexistir con dificultades en el aprendizaje del cálculo.
- Pruebas específicas de lectura y escritura, que permiten comparar el rendimiento con el de otros niños y niñas de la misma edad.
Para obtener resultados fiables, es importante que el menor acuda descansado y en un momento adecuado del curso escolar.
Intervención y acompañamiento: cómo se trata la dislexia
Una vez realizado el diagnóstico, se diseña un plan de intervención personalizado, adaptado a la edad y necesidades de cada persona.
La intervención logopédica trabaja aspectos como la conciencia fonológica, la decodificación y la fluidez lectora. Uno de los métodos con mayor respaldo científico es el enfoque fonológico, que ayuda a identificar y manipular los sonidos del lenguaje.
Además, el acompañamiento va más allá del trabajo técnico:
- Apoyo emocional, para reforzar la autoestima y evitar que las dificultades afecten a la confianza.
- Coordinación con la familia y el centro educativo, favoreciendo una respuesta coherente y ajustada.
- Adaptaciones escolares, que facilitan el aprendizaje en el aula.
- Uso de herramientas tecnológicas, como lectores de texto o programas de apoyo a la escritura, cuando es necesario.
Detectar a tiempo marca la diferencia
La investigación señala que cuanto antes se detecta y se interviene la dislexia, mejor es la evolución y menores son las dificultades a largo plazo (Snowling, 2015). Por eso, ante la duda, consultar con una profesional especializada no es alarmarse, sino ocuparnos del bienestar y el desarrollo de nuestras hijas e hijos.
Si como familia habéis detectado algunas de estas señales o queréis resolver dudas sobre el desarrollo del lenguaje y la lectura, acudir a una logopeda puede ser un primer paso clave. Una valoración profesional permite entender qué está ocurriendo y decidir, con calma y criterio, cómo acompañar mejor a cada niño o niña en su proceso de aprendizaje.
Si tienes dudas de si tu hija o tú tenéis dislexia, puedes ponerte en contacto las profesionales de Bermo Logopedia:
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- Ibáñez de Bilbao Kalea, 6, Abando, 48001 Bilbo, Bizkaia
- Web: bermologopedia.com





