
¿Buscáis un plan familiar diferente, lleno de magia y arte en plena naturaleza? Pues preparaos para descubrir un tesoro escondido en el Bosque de Ugasko, en Artxanda. Allí, entre árboles, se esconde un peculiar “museo” al aire libre, obra de un jubilado con un talento asombroso para la escultura en madera.
La magia de Braña de Aineru

Imaginaos pasear por el bosque y toparos con bisontes majestuosos, águilas en pleno vuelo, caballos galopando o incluso cocodrilos acechando… ¡Todo ello tallado con una precisión increíble en troncos de árboles! Este es el fruto del trabajo de Braña de Aineru, un hombre de 73 años que, hace apenas tres años, decidió dar rienda suelta a su creatividad apuntándose a clases de escultura. Lo que comenzó como un pasatiempo se ha transformado en este mágico bosque que podemos disfrutar hoy.
Braña, nacido en una pequeña aldea cántabra cerca de los Picos de Europa, aunque bilbaíno de adopción desde hace más de 50 años, lleva la artesanía en el alma. De niño, le fascinaba observar cómo se trabajaban la madera, la piedra o el barro en los mercados, viendo cómo todo era “tan artesanal”. Quizás por eso, toda su obra está profundamente inspirada en la naturaleza.
Un arte hecho a mano y con respeto por el entorno

Cada una de las tallas de este bosque ha sido realizada completamente a mano, utilizando gubias, formones y hachas. Braña trabaja siguiendo las formas naturales de cada tronco, lo que convierte cada pieza en algo único y especial. Además, siente que trabajar de esta manera es más seguro y le permite desarrollar plenamente sus capacidades artísticas y creativas.
Este no es el primer “bosque mágico” que crea Braña. Hace un par de años, unas esculturas similares adornaban un paraje cercano. Lamentablemente, en noviembre de 2023, un grupo de desconocidos destrozó por completo aquellas obras. Pero la pasión y el espíritu de Braña son inquebrantables. Poco a poco, este nuevo bosque está recuperando su encanto, y algunas de las figuras que hoy vemos son piezas restauradas del anterior.
La primera figura que dio vida en este nuevo espacio fue un bisonte, inspirado en los de las cuevas rupestres que vio en el sur de Francia. Actualmente, está trabajando en un mikeldi, una figura prehistórica vasca. Horas y horas de trabajo en soledad en el monte que dan como resultado estas maravillas.
Braña de Aineru desea que este nuevo bosque sea observado con respeto y que no vuelva a ser vandalizado. Es un regalo para todos, un espacio donde el arte y la naturaleza se fusionan gracias al talento y la dedicación de este artista.
¿Cómo encontrar este tesoro escondido?
El camino hacia el Bosque de Ugasko no está señalizado, por lo que tendréis que estar atentos para encontrarlo. Sin embargo, el esfuerzo merecerá la pena. Es un plan ideal para pasar un rato en familia, desconectar y disfrutar de estas obras de arte únicas.
¡Animaos a descubrir este mágico rincón de Artxanda y a apoyar el arte de Braña de Aineru con vuestro respeto y admiración!





